El modelo comercial del sector tecnológico ha cambiado. En el pasado, los grandes hiperescalares, como AWS, Microsoft o Google Cloud, se limitaban a ofrecer una plataforma, y éramos las consultoras las que ayudábamos a las organizaciones a adoptarla de acuerdo a sus necesidades específicas. Ese equilibrio ya no existe. Los hiperescalares han añadido a su oferta nuevas capacidades comerciales, de consultoría y de servicios gestionados, algo que a primera vista puede llegar a desdibujar el papel que desempeñan compañías como la nuestra.
Sin embargo, esta evolución revela una realidad más compleja.
La infraestructura ya no es el diferenciador
Uno de los cambios más profundos que trajo consigo la nube, fue la pérdida progresiva de valor de la infraestructura como factor de diferenciación. Hace apenas una década, gran parte del negocio de las empresas del canal informático giraba alrededor de la provisión tecnológica: servidores, almacenamiento, virtualización o capacidad de cómputo. Hoy en día, buena parte de esos servicios se consumen directamente desde una plataforma cloud en cuestión de minutos. Como consecuencia, la reventa de infraestructura genera cada vez menos valor por sí sola.
Lo mismo ocurre con determinadas tareas operativas, que antes formaban parte de los servicios gestionados tradicionales y que ahora están altamente automatizadas o integradas dentro de las propias plataformas. A esto se suma que los hiperescalares mantienen relaciones comerciales directas con las grandes organizaciones para negociar compromisos de consumo o contratos de nube pública.
En este contexto, el papel del partner como mero intermediario deja de tener sentido y de ser suficiente para sostener el negocio. Sin embargo, cuanto más madura es la nube, más evidente resulta que el principal desafío de las organizaciones no es tecnológico.
La realidad es que en las empresas siguen conviviendo infraestructuras on-premises, nubes públicas y aplicaciones heredadas, y que todo ese ecosistema tiene que responder a requisitos regulatorios, necesidades de soberanía del dato y demandas de negocio que evolucionan de forma constante. En esta complejidad, en la que hay que conciliar aspectos tan críticos como las comunicaciones, la seguridad, la ciberresiliencia o la gestión del dato, compañías como SCC siguen siendo imprescindibles tanto para los clientes como para los propios hiperescalares, con los que podríamos decir que mantenemos una relación de “coopetición”, en la que colaboramos y competimos al mismo tiempo.
La IA repite el mismo patrón
Algo similar está pasando en el terreno de la IA. Los hiperescalares han democratizado el acceso a capacidades avanzadas de inteligencia artificial a una velocidad sin precedentes. Sin embargo, disponer de la tecnología no equivale a obtener resultados de negocio. Las organizaciones siguen necesitando definir casos de uso, integrar modelos con procesos corporativos, garantizar el cumplimiento normativo, proteger la información y medir el retorno de la inversión.
De nuevo, el valor no reside en el acceso a la plataforma, sino en la capacidad de convertirla en una ventaja competitiva real. Sin duda, el consultor-integrador resultará clave en el timing, adopción y resultados.
Figuras como los hiperescalares necesitan un ecosistema sólido para escalar su presencia en sectores, geografías y clientes cada vez más diversos. Empresas como SCC necesitan la innovación, la capacidad tecnológica y el alcance global que ofrecen estas plataformas.
La propuesta de valor de SCC
En SCC seguimos una estrategia basada en tres pilares fundamentales: experiencia, servicio y foco en el cliente. En España contamos con más de 300 profesionales especializados en tecnologías de vanguardia en ámbitos como IA, Seguridad, Cloud, Infraestructuras, Workplace y CPD.
Como empresa orientada a servicios, ofrecemos un portfolio integral, sostenible y totalmente personalizado que incluye consultoría, despliegue y puesta en marcha de entornos, además de un amplio ecosistema de servicios gestionados basados en modelos de consumo as a service.
Y por encima de todo, en SCC mantenemos siempre el foco en el cliente. Nuestras propuestas no se guían por modas ni por relaciones coyunturales. Nuestro objetivo es construir combinaciones tecnológicas que respondan a las necesidades reales de cada organización, aporten valor al negocio y garanticen un retorno claro de la inversión.
Estas son las capacidades que nos permiten aprovechar al máximo las oportunidades que ofrecen las tecnologías más innovadoras y seguir siendo relevantes en un mercado complejo y en constante evolución.
